Antonio Gala (1991): la inteligencia natural y las inteligencias artificiales

Javier Crespo, uno de los socios fundadores de MedicineAI, nos ha hecho llegar un post publicado en X por @Patrikcs1 en el que reproduce una entrevista de Javier Quintero con el escritor Antonio Gala realizada en 1991. Toda ella es una delicia por el grado de lucidez y anticipación que ofrece Gala, pero sobre todo sorprende que en esas fechas hiciera esta afirmación visionaria: “La inteligencia natural será sustituida por inteligencias artificiales que ayudarán a la gente no a conseguir la felicidad, probablemente, sino a ayudarles a pasar el tiempo.”
Tres décadas después, en el post de @Patrikcs1, sus palabras de entonces se presentan dotadas de una vigencia inesperada en pleno auge de la inteligencia artificial generativa.

Efectivamente, en 1991, el término inteligencia artificial apenas tenía presencia fuera de círculos académicos. Se hablaba de sistemas expertos y automatización, no de modelos conversacionales ni de algoritmos creativos. Es cierto que la ciencia-ficción llevaba décadas anticipando escenarios en los que máquinas pensantes o inteligencias artificiales sustituían a los humanos, y que en los años ochenta y noventa estas visiones alcanzaron un desarrollo extraordinario en novelas y películas de culto.

Pero en ese marco, que un escritor ajeno al género, y en un espacio cultural generalista, utilizara con tanta naturalidad la expresión inteligencias artificiales resulta especialmente notable.

Gala no contrapone “inteligencia humana” y “artificial”, sino “inteligencia natural” frente a “inteligencias artificiales”:

  • Sitúa la inteligencia humana dentro de un orden biológico más amplio.
  • Reconoce la pluralidad de inteligencias artificiales, como si anticipara el ecosistema actual de sistemas y modelos diversos.
  • Habla de sustitución, no de simple apoyo, anticipando debates vigentes sobre desplazamiento de funciones cognitivas.

Su advertencia es tan irónica como actual: estas inteligencias no traerían felicidad, sino entretenimiento, ayudándonos a “pasar el tiempo”. En la era de los chatbots conversacionales, las redes sociales y el uso lúdico de la IA, la observación de Gala parece escrita hoy.

Gala no era tecnólogo ni científico. Pero su sensibilidad literaria le permitió intuir el núcleo del dilema que hoy atraviesa a la inteligencia artificial: ¿nos enriquece o nos distrae?, ¿amplifica nuestra condición o la sustituye?

Valoración desde MedicineAI

Aunque las grandes novelas de ciencia-ficción de los años ochenta y noventa ya habían explorado el horizonte de las inteligencias artificiales, el valor de Antonio Gala no está en la originalidad técnica de la idea, sino en su capacidad de trasladarla al discurso cultural y humanista en un contexto generalista, fuera de los géneros especializados. En 1991, desde un plató de televisión en España, formuló con claridad lo que otros habían narrado en clave futurista: el riesgo de que la inteligencia natural se viera desplazada por inteligencias artificiales destinadas más a entretener que a enriquecer la vida.

Desde MedicineAI no podemos sino mostrar respeto. Que un escritor español formulara con tal nitidez esta tensión hace más de tres décadas es un testimonio de lucidez adelantada a su tiempo. Antonio Gala merece ser recordado no solo por su obra literaria, sino también por esta inesperada intuición visionaria.

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